domingo, 6 de septiembre de 2009

Douglas Mcgregor y su teoria X-Y

Hace año y medio trabaje en una empresa, que se dedica al pegado de lentejuelas a todo tipo de prendas que conjuguen con estas. El trabajo que realizaba, era de supervisar los talleres, revisar si los diseños estaban bien hechos, marcar si algunos de ellos estaban mal y decirles que lo volvieran a hacer, entregaba la mercadería terminada, pagaba al personal y hacia frente a casi todas las quejas de la cliente, pues era yo quien daba la cara cuando salía algo mal, lógico ese era mi cargo que todo saliera bien. Realmente era algo estresante, exigir a un grupo de señoras que hicieran bien su trabajo cuando la empresa no les paga a tiempo.
Mi labor se iniciaba a las 8 am. y culminaba a las 10 pm y los días que se entregaba mercadería regresaba a casa a medianoche. Si acepte el trabajo fue porque necesitaba el dinero, solo esperaba los sábados para poder cobrar y esto si nos pagaban, digo si nos pagaban porque sino me pagaban a mi era porque al personal tampoco lo iban a hacer, realmente no era nada alentador trabajar ahí, la administración del dinero no me competía a mi y tampoco me mostraban el balance.

He querido comenzar con este suceso de mi vida para poder explicar lo que Douglas Mcgregor plantea en su teoría X- Y., señala la existencia de dos estilos de dirección: estilo autoritario y estilo participativo
McGregor afirma que al administrar una empresa se pueden asumir dos posturas, dos conjuntos de supuestos.

-La primera es: que las personas necesitan ser obligadas, dirigidas y hasta amenazadas por castigos para que hagan bien su trabajo; que la persona promedio prefiere que lo dirijan, que prefiere no asumir responsabilidades, y que procura sobre todo su seguridad. A este conjunto de creencias las llamó Teoría X.

Las personas que no son incentivadas en su trabajo y no les agrada desarrollar su labor se encuentran en esta categoría, el único incentivo que encontraran es la remuneración. Confieso que me encontraba en tal situación, pues la labor que realizaba no era nada de mi agrado, por tal motivo renuncie, si me hubieran pagado puntual me quedaba trabajando, pero eso si mi único incentivo solo iba a ser el pago, y creo que es lo que pasa con todos aquellos que trabajan en un puesto que no va con las características de su persona.


-La segunda postura es:
-El esfuerzo físico y mental en trabajo es tan natural como en el juego o el reposo, al individuo promedio no le disgusta el trabajo en sí.
-No es necesario la coacción, la fuerza o las amenazas para que los individuos se esfuercen por conseguir los objetivos de la empresa.
-Los trabajadores se comprometen en la realización de los objetivos empresariales por las compensaciones asociadas con su logro. La mejor recompensa es la satisfacción del ego.
Este tipo de personas trabaja conjuntamente con la empresa, no se les hará difícil el desarrollo de su labor, será como muchas veces escuchamos a los actores decir “realmente me divierto mucho en mi trabajo y a la vez me pagan por hacerlo”